
Aparentemente, la cantidad de basura en la que ha actuado Robert Downey Jr. es infinita. ¡Y ésta ni siquiera es de su época drogona, así que ni esa excusa tiene!
Pésima. Lo mejor fueron los 20 minutos que me dormí cuando ya la película se desbarrancaba hacia su final. ¡Gracias, guiso de lentejas, por tu efecto narcoléptico!
