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sábado, 22 de agosto de 2009

MI ENCUENTRO CON MAGGIE

Ayer ví una película que me pareció una reverenda garcha, así que ni la pienso nombrar.

En cambio, respondiendo a la duda de un amable comentarista, voy a contar cómo fue que ví a Maggie Cheung en Buenos Aires.

Me encantaría poder decir que me la encontré de casualidad en el cotolengo de Pompeya y las dos estábamos admirando la misma lámpara retro y terminamos comiendo un choripán en Valentín Alsina. O que revisando libros en Parque Rivadavia las dos tratamos de agarrar el mismo ejemplar de Los Hollister y nos fuimos leerlo a un bar de viejos. O que vino a visitar a mi vecina la artista plástica y nos cruzamos en el ascensor y le gustó mi camperita rosa y me lo dijo.

No, nada tan lejos de la realidad. No soy una chica cool, así que no me pasan cosas cool como las que imaginé.

Simplemente la ví un año en el Bafici cuando vino a presentar esta película: Irma Vep.

Vino con su ex-marido, Olivier Assayas, quien era, a la sazón, el director de la cinta. Los presentó el que en ese momento era el director del festival, Quintín, alto pancho.

Maggie es flaquita, no muy alta, muy delicada. Todo lo que se espera de una estrella de cine china con proyección internacional y de vanguardia. Parecía un poco incómoda y tenía una campera de cuero negro. No recuerdo mucho más. Es más, no estoy segura de realmente recordar lo de la campera.

Quintín dijo que Irma Vep era su película favorita. No sé si fue demagogia o abierta pelotudez, aunque apuesto por lo segundo, pero a mi me pareció bastante bodrio. Los últimos minutos directamente intolerables, son como Number Nine pero en cine.

Pobre Maggie, ojala hubiera venido a presentar algo más decente, tipo Heroic Trio 2: Executioners.