
Hay muchos Herzog, el grandilocuente, el intimista, el selvático, el montañés, el urbano.
Cuando era chiquita anotaba en una libreta todas las películas que iba viendo. Esto es lo mismo, pero con fotos.





Sábado: Roman Polanski: wanted and desired.
Esta película, dirigida por Marina Zenovich, se centra en el escándalo que hizo que Roman nunca más pisara tierra estadounidense. Muy interesante. Complicado. No hay justicia justa. Para nadie.
Ineludible para fans de Polanski. O para conocer el sistema judicial de un país avanzado. Ah no, eso no.
Siempre vuelvo a recomendar la lectura de Roman por Polanski, su autobiografía. Y ver todas las películas de RP, menos El pianista que me pareció malísima. Y ganó el Oscar, claro, la Academia y yo no nos entendemos.

Domingo: Grizzly man
Este documental podría haber sido uno más del montón sin la mano magistral de su director, Werner Herzog.
Básicamente, cuenta la historia de un muchacho un poco bastante perturbado que se pasó 13 veranos en Alaska junto a los osos pardos. Hasta que uno se lo comió. A él y a su novia.
Herzog, que es un manipulador brillante, te va llevando de: ah pobre, era un loquito lindo hasta: era un reverendo pelotudo, dejamejoder. Y con el material que filmó el pobre infeliz que se lo comieron más entrevistas con gente que lo conoció (el forense que abrió al oso, por ejemplo) deja clara su posición. Si para Timothy la naturaleza era bella, los osos sus amigos e iguales, te amo zorro, te amo oso, para Herzog es impiadosa, fría y salvaje.
Viendola, pensé, es la otra cara de Into the wild. La cara mostrada por un director menos glamoroso, apuesto y encantador que Sean Penn pero de mucha más profundidad.
Más que recomendada.
Después, para bajar un poco el tono y las toneladas de comida engullidas, vimos Fanboys.
