
Una de esas estúpidas dicotomías a lo River-Boca que se plantean en el mundo del cine es: ¿Astaire o Kelly?
El mismo Kelly lo decía:
Fred Astaire representaba a la aristocracia, yo representaba al proletariado.
O también:
Si Fred Astaire es el Cary Grant del baile, yo soy el Marlon Brando.
Todo muy lindo pero más lindo es no elegir y disfrutar de ambos por igual, por más chica Kelly que yo sea.
Esta es la última que hicieron Ginger Rogers y Astaire juntos. La rubia está genial.
La película, más allá del habitual pastiche de números musicales casi sin ton ni son que suelen ser las de este género, retrata una época muy interesante donde la gente fumaba donde sea y se tomaba dos martinis en el almuerzo.
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