
Cuando vi el comienzo de la película, me ilusioné: ¡¡¡¡sí!!!! ¡¡¡una de corredores!!! (capaz no saben, pero yo corro, entreno religiosamente 4 veces por semana, soy re lenta pero no me importa, me gusta correr, cansarme, el clima de las carreras).
Resultó que no, que era una sobre un joven inadaptado que cae en una especie de reformatorio y se destaca por su talento para el cross country. Así como podría haber sido por su talento para el ajedrez o el macramé. Desilusión, por un lado. Por el otro, la película está buena, tiene unas partes más que interesantes y retrata la Inglaterra provinciana de comienzos de los años 60.
El final, que no les voy a contar, provocó polémica en mi hogar, eso sí. ¡Habrase visto!
No sé si será fácil de conseguir o no, de eso se encarga mi hombre, pero yo la recomiendo.