
Esperaba más de
The Omen. Mucho más. Esperaba asustarme tanto como para dormir con la luz prendida y mirando abajo de la cama a cada rato.
En cambio, ay, tengo que confesar que este clásico del terror me pareció muy aburrido, con cero suspenso y menos sustos. Gregory Peck estaba en un momento muy Sandro, juro que Roberto pone esas mismas caras en esa que es corredor de autos y se queda ciego.
Y el pibito, el pibito no me dió nada pero nada de miedo, con esa cara de gordito del grado.
No sé, ¿me estoy endureciendo?
Lo mejor de
La profecía fue la
cena que preparé para acompañarla.