
Esta película tiene muchas cosas de las que me gustan:
-diálogos rápidos, con muchos juegos de palabras pero bien educaditos, como correspondia a 1934
-actores de carácter
-personajes que toman como si no hubiera un mañana pero nadie es un borracho patético (si, ya sé, la vida real no es así, el alcoholismo es una enfermedad)
-una actriz bellísima, Myrna Loy
-un vestuario increíble, de esos que decís ohhh ahhhh
y, para redondear tanta felicidad:
un PERRITO adorable
