Este blog se trata de las películas que ví la noche anterior o durante el fin de semana.
De todos modos, tuve un pedido de Dos que me parece interesante para ver el derrotero por el cuál llego a ver las películas que veo.
Hace unos tres años, un día muy aburrido de trabajo, me topé con la noticia de que Sean Penn estaba por empezar a filmar una película sobre la vida de un jovenzuelo que fue a Alaska y se murió. La cosa venía con un link al artículo que había originado el libro que terminó originando la película.
El artículo:
acá.
Salió publicado en enero de 1993 en Outside Magazine y llevaba la firma de Jon Krakauer, un desconocido (para mí) periodista de diversos libros sobre el tema de montañismo y demás.
Lo devoré en una tarde, mientras espantaba clientes para poder seguir y seguir.
Obvio, me dejó con muchísimas ganas de ver la película y de conseguir el libro.
Primero llegó la película. Muy hermosa, una especie de homenaje al paisaje americano, un canto de amor a la naturaleza, qué sé yo.
Igual, deja un regusto amargo de: todo muy lindo pero hacía falta morirse??????
Me quedé con esa duda.
Meses después conseguí dos libros de Krakauer. Uno, Into thin air, donde cuenta su experiencia en el Everest, en una partida muy dramática que se hizo famosa porque estaba Sandy Hill Putman, una chica It de Nueva York, como si Carrie Bradshaw fuera al Tibet. Libro muy pero muy desesperante.
El otro libro, no recuerdo el nombre, trata sobre el Mormonismo en USA y confirma mi opinión de que la religión es el infierno en la tierra.
De casualidad, ví un capítulo de una serie que se llama Iconoclasts, la dan por HBO, creo, donde juntan a dos personalidades relevantes en sus diversos ámbitos. La mayoría de los encuentros suenan un poco forzados y los invitados se dedican a chuparse el culo mutuamente, como si les hiciera falta!
Algunas veces resulta interesante: Baryshnikov y una señora muy simpática dueña de restorán, Alicia Keys y una actriz activista de los derechos de los afroamericanos, Eddie Veder -casualmente, el compositor de la música de Into the wild- y un surfer re copado.
Un día, bingo, jackpot, Sean Penn y Jon Krakauer. Ya la película estaba terminada, van a Alaska, con el hijo de Sean, duermen afuera del famoso autobús, escalan en hielo. Super interesante. Veanlo, tiene mi sello de aprobación.
Hay algo que dicen, con respecto a la odisea de Chris Mc Candless:
either you get it or not. Podés criticarlo por temerario, por desamorado, por egoísta pero entendés lo que hace o no lo entendés. Punto. Es una cuestión del corazón.
Y finalmente, gracias a las bondades del libro electrónico, un día llegó la hora de leer Into the wild.
Escrito con mucha gracia y sentido del entretenimiento, Krakauer va trenzando la vida de Mc C con la suya propia. El también fue un adolescente rebelde que casi se muere en Alaska.
La diferencia: un mapa.
Aunque hay una evidente pulsión de muerte en la decisión de irse al medio de la nada con muy poco, el error de Christopher fue estratégico pero no deliberado.
En la semblanza que hace Krakauer, es claro que era un tipo sociable, no un misántropo, que a la gente le caía bien, que pensaba volver. Nada más, hay que ser muy nabo, si tenía un mapa... había un puente a dos kilómetros.
Al parecer, en Alaska lo odian. Así, de una. No lo entienden, lo acusan de algunos destrozos que hubo en cabañas de la zona, de estúpido, de engreído, uf, de todo. They don´t get him.
Lo interesante del libro es que cuenta la historia de muchos otros pioneros americanos que hicieron cosas semejantes, lo relaciona con Thoreau y Jack London. Es un trabajo muy completo
y se ve que Krakauer le puso el corazón.
Y así pueden ver, a esta altura del dejarse llevar, mi cabeza acumula tantos datos, tantas ideas, tantas imágenes, tanta información que un día de estos voy a estallar en mil pedazos. En todas estas cosas voy pensando cuando corro, un dato que lleva a otro, Emile Hirsch enflaqueciendo, obedeciendo al loquísimo Sean Penn. Ah, también leí un reportaje en Vogue Usa a Emile, donde cuenta como Sean lo convenció de hacer la escena en los rápidos con el kayak: primero se tiró él, y después le dijo,
Ok Kid, now it´s your turn.
Cómo puedo vivir con tantas cosas en la cabeza? YO necesito unos días en el blanco de Alaska. Lástima el frío.